Sarita, la ranita saltarina

agosto 23, 2018

A veces, una historia puede enseñarnos la mejor de las lecciones. Por eso, y porque queremos que nos os quedéis sin ideas en las noches en las que los pequeños de la casa os piden un cuento nuevo, hoy os traemos la historia de Sarita, la ranita saltarina. ¡Allá vamos!

Érase una vez una rana pequeña que se llamaba Sarita. Era una rana muy alegre y querida por sus amigos y familia. Le encantaba saltar, cuanto más alto mejor. Fuera donde fuera, siempre saltaba. En los ríos saltaba de piedra en piedra, sin tropezarse. En las clases de Educación Física siempre superaba los retos que la profesora fijaba. ¡Sarita era la rana que más saltaba!

Pero, aunque saltaba muy bien y se le daba muy bien, muchos le decían: Sarita, ¿por qué no paras de saltar? Puedes hacerte daño. Ella siempre respondía lo mismo: Gracias, pero me gusta saltar y quiero seguir saltando. Un día, al salir de clase, los papás de Sarita la esperaban en casa para celebrar juntos su cumpleaños. Sarita se hacía mayor; ¡cumplía 8 años! Mientras todos comían, Sarita se puso a dar saltos y aunque sus padres le aconsejaron parar y estar quieta, pero ella siguió dando enérgicos saltos. Cuando su madre se acercó a la mesa con una suculenta tarta de chocolate, Sarita dio un salto tan grande que tiró la tarta al suelo. Sus padres le hicieron ver que lo que había pasado no estaba bien y que se habían quedado sin tarta por sus saltos. Sarita, se disculpó y se fue a la cama.

Esa misma noche los padres oyeron un ruido muy fuerte que procedía de la habitación de Sarita. Cuando llegaron, vieron a Sarita, la ranita saltarina, en el suelo. Sus papás le preguntaron: ¿Qué ha pasado, Sarita? Ella, con lágrimas en los ojos, les respondió: ¡Estaba saltando y me he caído! Sus padres la ayudaron a levantarse y la metieron en su cama de nuevo. Mientras la arropaban, Sarita se dio cuenta de que sus padres y la gente que la quería le había aconsejado varias veces que dejara de saltar. Ella entendió que lo hacían por su bien y para que no se cayera de la cama.

Desde Joopi Kids creemos que, aunque los padres debemos estar pendientes siempre de la educación de nuestros hijos, debemos hacerles ver con sus propios ojos algunas cosas. Y es que en ocasiones no hay mejor lección que la propia experiencia.

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